Como parte del Movimiento de Vida Cristiana, tenemos los siguientes acentos apostólicos:

  • Evangelización a las familias
  • Una de las áreas de mayor atención en el MVC es la familia, pues «el futuro de la humanidad se fragua en la familia». En efecto, la familia es el santuario de la vida y el núcleo de toda la vida social. De su identidad, de su cohesión y de su consistencia dependen la cohesión y consistencia de toda la sociedad. El MVC pone a la familia como un aspecto muy importante de su compromiso, pues considera que ella es escuela donde el ser humano aprende a vivir una vida según el designio divino, y como tal es camino de realización y de santidad. El MVC alienta a que la familia se renueve en su fidelidad al Señor y sea cada vez más un cenáculo de amor, a semejanza de la Familia de Nazaret. Por ello en sus diversos proyectos y servicios acrecienta la conciencia de que sin su fortalecimiento no se podrá edificar la anhelada Civilización del amor.

  • Servicio evangelizador a los jóvenes
  • El servicio evangelizador a los jóvenes constituye un aspecto prioritario de la acción del MVC. En los jóvenes se proyecta no sólo el futuro de los pueblos, sino también su presente, y en un sentido también se edifica la Iglesia. En ellos está la esperanza de un mundo mejor. De su formación en la fe de la Iglesia y de su adhesión a ella, de su amor por la verdad, de la firme solidez de sus convicciones, de su coherencia con justos y rectos valores, y de su conformación al Señor Jesús, depende el futuro de la sociedad.

    Por esa razón, y en sintonía con la atención que los Pastores han venido poniendo en esta esfera, el MVC se compromete en un esfuerzo por salir al encuentro de los jóvenes y las jóvenes para ofrecerles un espacio de vida cristiana.

    Para ello desarrolla un programa de pedagogía en la fe según el modelo de Santa María. En él se procura presentar medios adecuados, según el don de la gracia, para vivir una coherencia entre la fe y la vida desde la misma realidad del joven. Se trata de ayudar fraternamente a que el joven descubra que el Señor Jesús es verdaderamente la respuesta a sus más hondos anhelos.

  • Compromiso solidario con los pobres
  • El servicio evangelizador del MVC se encuentra vitalmente unido al compromiso solidario con aquellos que descubren de alguna manera amenazada su dignidad de seres humanos y afectada su vida. Por eso el Movimiento se compromete solidariamente con los pobres, los necesitados, los enfermos, los marginados, los abandonados, con todos aquellos en cuyos rostros se descubren los rasgos de Cristo sufriente.

    El compromiso apostólico evidencia que existen lazos muy íntimos entre evangelización y promoción humana, poniendo ante el horizonte de la vida cristiana la realidad del compromiso solidario y fraterno.

    El MVC ha hecho propio el programa de liberación reconciliadora que planteó el Papa Pablo VI en su encíclica Populorum progressio, que lleva a un dinamismo que impulsa a pasar de condiciones de vida menos humanas a condiciones cada vez más humanas, abriendo un horizonte que encuentra su coronación en la plena conformación con el Señor Jesús. De esta manera se descubre una aproximación para promover un auténtico desarrollo integral que genere una sociedad más justa, fraterna, solidaria y reconciliada. Se hará así concreta la dimensión social de la reconciliación que nos ha traído el Señor Jesús.

    En la labor de asumir el servicio solidario el MVC se guía por las orientaciones de la enseñanza social de la Iglesia. Se tiene la firme convicción de que siguiendo los principios de orientación, los criterios de juicio y las pautas de acción que presenta la enseñanza social se puede contribuir al necesario cambio de un mundo que da la espalda a Dios, y de esa manera ayudar a la realización de la humanidad según el designio divino, contribuyendo así a avanzar hacia el establecimiento de la Civilización del amor.

  • Evangelización de la cultura
  • El mundo de hoy, junto a maravillosos avances tecnológicos y otros logros, ofrece también un triste panorama de rupturas. Vemos con preocupación la fractura que se descubre entre la fe y la cultura. Como afirmaba el Papa Pablo VI, la ruptura entre el Evangelio y la cultura es el drama del tiempo actual. Junto a beneficios para la humanidad, se encuentran los rasgos agresivos de una "anticultura de muerte", como la ha llamado el Papa Juan Pablo II. Y al lado de esa evidente manifestación del más serio atentado contra la vida y dignidad de la persona humana, se halla sutilmente presente el agnosticismo funcional, "caldo de cultivo" en el que crece y se desarrolla esa "anticultura de muerte".

    El MVC está convencido de que la Nueva Evangelización de nuestros pueblos, a la que invitan con insistencia el Santo Padre y los Obispos, implica llevar la Buena Noticia del Señor Jesús hasta la raíz de la cultura del ser humano. Así, pues, no hay nada humano que sea ajeno al anuncio del Evangelio.

    La evangelización de la cultura es una dimensión fundamental de la vida del Movimiento. Por ello aspira a llevar la Buena Nueva a los ámbitos que tienen una especial trascendencia en la configuración de la cultura. En ese sentido, atento a los signos de los tiempos, el MVC mira hacia los "nuevos areópagos", que constituyen un campo de apostolado que espera la presencia de quienes han sido invitados por esa vocación para llevar el mensaje de la fe de la Iglesia hasta los rincones más recónditos de las culturas.

    Junto a áreas que han merecido tradicionalmente una especial atención -como la educación, el arte, los medios de comunicación-, destaca de cara a los tiempos advenientes la atención a las nuevas tecnologías de la información.